Nunca me ha gustado decir adiós, bueno en algunas ocasiones es satisfactorio. Pero no esta vez. Una flor amarilla con 7 pétalos, un adiós entre lágrimas y risas con el corazón encogido. Sin certezas... la única: la muerte. "Yo todavía no estoy lista para morirme" "No te mueras hoy". Imágenes de cómo podría ser ese momento... a cada paso me imagino momentos terribles y después: un sueño. Me muero pero no quiero morirme, y voy a mi funeral, y lloro por mi y por los mios. dos sueños: Puedo volar y es tan real que cuando me despierto creo que muchas veces en mi niñez fui una experta en el arte de elevarme por concentración: Sólo es doblarse en un ángulo de 90 grados, abrir las manos, cerrar los ojos y ya está. Cuando menos lo piensas puedes estirarte y nada te pesa... estás volando. Entonces en el día de mi despedida no pude despegar ni encontrar la tranquilidad... pero ahora, después de soñar... creo que de nuevo puedo volar.
sábado, enero 15, 2005
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