martes, julio 19, 2005

apreciaciones de muerte

Vi sus ojos cerrados, los abría muy poco, cada vez menos, trataba de hablar y sus palabras estaban cargadas de amor y esperanza… después de un rato de risas dejó de respirar, entonces por el aparato en su corazón su brazo saltó y su hijo corrió por el imán. Estaba allí pero no estaba, su cuerpo en la cama rodeado de las fotos de su vida, imágenes desordenadas de momentos de sonrisas. No quise dejar solo su cuerpo y aunque todos decían que él ya no estaba allí, yo no pude dejar de pensar que era él, y que sí estaba, de alguna manera allí. A veces me imagino su cuerpo enterrado y protegido por la madera y unas cobijas. En su cuerpo sin vida se dibujaba una sonrisa… sólo lo toqué la noche antes de su muerte.