martes, febrero 26, 2008

Del Moho, el Amor y lo Inmortal

Estabamos desempacando los recuerdos físicos que llevaban guardados un año y medio en el clima intertropical de la sultana del Valle. Todos los objetos, grandes y pequeños estaban acalorados y buscaban desesperadamente salir y librarse del moho. Llegaron los objetos, llegó el moho, llegaron los recuerdos y en una de esas coincidencias de rompezabezas mi cabeza se llenó con los recuerdos, como mis pulmones se llenaron del moho... me ahogué y no podía respirar.

Llegó la chaqueta de cuero, la chaqueta que él usaba todos los días. La que le había regalado mi mamá en su cumpleaños o en una navidad. Era el tesoro más grande porque era lo que más llevaba su olor, donde se podía ver untada su escencia a pesar de los 15 años que ahora pesan en nuestras memorias. Era la chaqueta con la que dormíamos durante los días en los que no supimos de él.

Llegó la chaqueta y el moho, la humedad, el encierro, no habían soportado la tentación y se la comieron.... todavía está la chaqueta pero ya no me puedo acercar, porque dentro de ella está el moho y dentro de mí mis pulmones, ellos no se han sentido muy felices con la otra presencia.

Entonces uno se pregunta por los apegos materiales y uno se pregunta por las historias de los dioses que tuvieron que renunciar a la inmortalidad por amor. Es como si el amor no pudiera ser eterno, tiene que ser pasajero porque sino no lo entendemos o no lo queremos o no... Porqué los dioses, no permitieron a los pocos mortales enamorados de sus congéneres convertirse en inmortales...? Por qué los recuerdos se llenan de moho? por qué los recuerdos se van perdiendo en las mudanzas y en las lavadas y guardadas...

Tal vez no se pierden, tal vez están esperando a ser recordados... es que ya no están más en esos objetos... ya él no está en la chaqueta... pero cómo me gustaría poder volver a abrazarlo.

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