She wears a hat when it rains, she wears sun glasses in the sun, her skin is full of dots, non of them she chose...
Lejos, pero no se lejos de quién. Tal vez como los pescados de la "Distancia Ficticia" (en honor a los artistas). Yo construyo algunas cosas desde lo particular... Busco pinturas blancas, pinturas negras y pinturas rojas, busco también una cámara y un video casette, busco un trabajo y busco ganas, también a veces busco correr. Al final, yo elijo, "elijo que tanto, cuan lejos, cuan doloroso, cuan bello, cuantos días, cuan real, cuantos gramos de mentira...." Pero, ¿cómo elijo? ¿con quién?
No escribo con puntos finales, siempre con puntos suspensivos... o con signos de interrogación.
La primera imagen es la del hombre desnudo, al lado del ferrocarril, una imagen borrosa en blanco y negro, una mirada llena de dolor, los cachetes escurridos por los años que no pasan en vano, la pierna doblada tratando de cubrir sus partes nobles, los ojos claros que no están perdidos, los ojos claros que me están mirando y me piden ayuda... yo sólo puedo hacer click y tomarle las fotos que quepan para sacarle el dolor y tratar de que se quede en mi cámara y deje en paz a su cuerpo y deje tranquila a su alma y se quede ahí encerradito hasta llegar al cuarto oscuro.
TAC explotaron una mecha en el campo de tejo vecino, me hicieron caer en cuenta de que el dolor que le estoy quitando al hombre desnudo no puede esperar hasta el cuarto oscuro, es una cámara digital, que no me permite guardar el dolor tanto tiempo... Sólo me tengo que cuidar de la manía de mirar las fotos a cada momento, debe haber un programa que pueda bajar que sea capaz de librar a mi pobre cámara del dolor del hombre desnudo.
TAC explotaron otra mecha y el sigue desnudo y yo sigo tomándole fotos. Ya no lo soporto, pero no me puedo mover, no me veo en ninguna foto, no hay espacio para correr, no hay árboles donde pueda estar escondida... no me encuentro y sin embargo, el me mira... con sus ojos claros y llenos de dolor, hasta puedo sentir una sonrisa malévola en mi boca.... ¿de dónde sales mueca de simio? ¿por qué te ries del dolor ageno? No se desde cuando me he vuelto tan cínica.... Parece que el dolor realmente hace que uno tenga cayos en el corazón.
No hay punto final, no hay punto final, no hay punto final, no hay punto final...
Hay blanco, hay negro y al dolor del tal hombre desnudo no le puedo identificar el color...
No hay punto final y esto no es un cuento
martes, abril 22, 2008
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1 comentario:
mmm... tejo y ferrocarril?
Te imagino con la camara un gorrito de lana negro, tratando de simular seriedad pero con esa inclinación de sonrisa que tus labios no pueden evitar.
... que rico que te animes a escribir de nuevo, sifruto mñas tu narrativa que tus fotos ;)
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